La reapertura del Museo del Prado: el Reencuentro

Ya estamos a las puertas de llegar a la ansiada fase dos y en Parte del Arte estamos preparándonos para ello. Esta nueva semana, clausuramos nuestro segundo ciclo de cursos on line pero os anunciamos que AMPLIAMOS todo el mes de julio todos nuestros cursos: Conoce Madrid, Exposiciones y Colecciones de Madrid y Grandes Momentos de la Historia. Abrimos plazo de inscripción desde el lunes 8 de junio hasta el viernes 12 de junio.Puedes ver todo el catálogo de cursos aquí.

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Estamos trabajando para ofrecerte nuevas experiencias que se ajusten a los nuevos tiempos y que garanticen la seguridad de todos.

No somos las únicas que nos adaptamos a los nuevos tiempos, ya que los museos e instituciones culturales de la ciudad también están preparando y ya se van incorporando de forma paulatina a esta “nueva normalidad”. Sin duda, el Museo del Prado, la pinacoteca española más importante, era una de las instituciones que con mayor empeño  ha preparado  su  reapertura, que se ha ido postergando en las últimas semanas para poder ofrecer todas las garantías sanitarias estipuladas por el Gobierno de España. El Prado que, junto a otros importantes museos estatales, ha reabierto el sábado 6 de julio, lo ha hecho con la inauguración de una exposición especial con la que ofrecer a los asistentes sus grandes tesoros de una forma muy particular.

VOLVER AL MUSEO DEL PRADO

Bajo el título de Reencuentro se ha establecido un recorrido reducido a las instalaciones del Prado con el fin de controlar mejor el aforo y garantizar las medidas sanitarias, pero garantizando también el disfrute del público y asegurando la visita a las obras más significativas.

La Galería Central es el lugar aglutinador y eje vertebrador que el museo ha establecido para su recorrido, un amplio espacio arquitectónico en el que la incidencia de la luz natural supone un factor imprescindible y en el que se podrá disfrutar de obras emblemáticas de la exposición, que se nos ofrecen de una forma diferente a la habitual pero en la que la esencia del Prado permanece muy reconocible. Las galerías adyacentes al espacio central también forman parte de la exposición.

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Acceso a la exposición “Reencuentro” en el Museo del Prado en su reapertura el sábado 6 de junio. ( Foto: Parte del Arte)

La muestra está compuesta por un total de 249 obras y aunque el criterio general suele ser el cronológico, dada la excepcionalidad y las circunstancias, el museo ha eliminado en algunas secciones la distribución tradicional de las obras por escuelas y ha establecido nuevos diálogos entre autores y obras de diferente procedencia geográfica haciando hincapié en interesantes aspectos como las influencias artísticas que ejercieron unos sobre otros, quiénes se admiraron y quiénes fueron rivales.

LAS GRANDES OBRAS

Las primeras obras pictóricas ya nos adelantan lo que nos vamos a encontrar. Se trata de dos pinturas icónicas, restauradas en tiempos recientes y que lucen en todo su esplendor: La Anunciación de Fra Angelico y el Descendimiento de Rogier van der Weyden, reunidas de forma sorprendente por primera vez en la historia del museo. Es el primero de una serie de interesantes diálogos entre artistas dispares, como es el caso de Goya y Rubens, que se ven las caras a través del tema mitológico que trataros ambos: Saturno devorando a sus hijos.

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La Anunciación. Fra Angelico. Hacia 1426. Museo Nacional del Prado ( Foto: Museo Nacional del Prado)

Además, una de las salas del museo, probablemente la más visitada, se ha engalanado de forma diferente para reencontrarse con el público. Se trata de la sala de Las Meninas, en la que se ha hecho una importante labor de investigación y reestructuración y se ha recuperado el aspecto que esta sala presentaba cuando el museo abrió sus puertas por primera vez hace doscientos años. De este modo, Las Meninas comparten espacio con los bufones de Velázquez y con Las Hilanderas. Eso si, esta vez podremos disfrutar de ellas sin las aglomeraciones habituales, ya que el número de visitantes diarios se establece en un tercio de la capacidad de ocupación de las salas.

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Las Meninas. Diego de Silva de Velázquez. 1656. Museo Nacional del Prado. ( Foto: Museo Nacional del Prado)

UN ITINERARIO PARA LA HISTORIA

La exposición está llena de sorpresas. Una de ellas, sin duda, es la que nos ofrece la escultura de Carlos V y el Furor, de Leone y Pompeo Leoni,  que por primera vez desde hace décadas aparecerá desprovista de su armadura, representado así al monarca desnudo, a la manera de un héroe clásico. Él será el encargado de de dar la bienvenida al visitante para conducirle hacia la Galería Central. En su antesala le esperan las ya mencionadas  La Anunciación de Fra Angelico y el Descendimiento de Rogier van der Weyden.

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La escultura de Carlos V y el furor de Leone y Pompeo Leoni, desprovista de su armadura por primera vez en décadas (1) Museo Nacional del Prado ( Foto: Museo Nacional del Prado)

 Se accede a continuación a un primer tramo de la gran galería (salas 25 y 26), que alberga obras de El Bosco, Patinir, Tiziano, Correggio, Rafael, Juan de Flandes, Veronés, Tintoretto y Guido Reni, por citar tan solo a algunos de los artistas italianos y flamencos de los siglos XVI y XVII aquí representados. Los retratos de Tiziano de los primeros Habsburgo, presididos por el archiconocido retrato ecuestre de Carlos V en Mülhberg, se mantendrán en el corazón de la Galería Central (sala 27) frente a dos de las Furias, encargadas de flanquear el acceso a la Sala XII.

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Acceso a la galería central dentro del recorrido de la exposición Reencuentro en el Museo Nacional del Prado. ( Foto: Parte del Arte)

La reunión por primera vez, desde al menos 1929, de Las Meninas y Las Hilanderas junto a todos los bufones de Velázquez, así como otros retratos y escenas religiosas supondrán, sin duda, uno de los momentos más emocionantes de toda la muestra. La parte final de la Galería (salas 28 y 29) acoge la pintura religiosa y mitológica de Rubens, mostrando además un magnífico guiño a Tiziano a través de su Dánae. Este espacio dota, además, a Las Lanzas de Velázquez de un nuevo contexto mediante su inclusión entre los retratos ecuestres de El duque de Lerma y El cardenal infante don Fernando.

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Dánae recibiendo la lluvia de oro. Tiziano Vecellio, 1560-1565. Museo Nacional del Prado. ( Foto: Museo del Prado)

En las salas del ala norte que flanquean la Galería (salas 8B, 9B y 10B), Ribera y el naturalismo español (junto a nombres fundamentales como Maíno y Zurbarán)  conviven con el europeo (protagonizado por Caravaggio y Latour), al igual que lo hacen Clara Peeters y los bodegonistas españoles coetáneos. Por otro lado, El Greco comparte estancia con Artemisia Gentileschi, pudiendo apreciar la labor de retratistas como Sánchez Coello, Sofonisba Anguissola y Antonio Moro reunida de manera muy orgánica.Bodegón con flores, copa de plata dorada, almendras, frutos secos, dulces, panecillos, vino y jarra de peltre

Bodegón con flores, copa de plata dorada, almendras, frutos secos, dulces, panecillos, vino y jarra de peltre. Clara Peeters, 1611. Museo Nacional del Prado. ( Foto: Museo Nacional del Prado)

La zona sur (sala 16B) acoge la obra de los maestros españoles de la segunda mitad del siglo XVII, con Murillo y Cano como principales protagonistas, a los que acompañan artistas contemporáneos de la escuela francesa, como Claudio de Lorena, y la flamenca, como Anton van Dyck.

Santa Isabel de Portugal

Santa Isabel de Portugal. Francisco de Zurbarán, 1635. Museo Nacional del Prado. ( Foto: Museo Nacional del Prado)

Un verdadero punto de fuga para la Galería Central converge en la sala 32 con La familia de Carlos IV y el 2 y el 3 de mayo de Goya, que se presentan en paredes enfrentadas. El genio aragonés, de quien se muestra también su actividad como retratista (salas 35 y 36), es vinculado a otros artistas del siglo XIX a través de su obra El perro semihundido.

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La familia de Carlos IV. Francisco de Goya, 1800. Museo Nacional del Prado. ( Foto:Museo Nacional del Prado)

NO SON TODAS LAS QUE ESTÁN

     Como las palabras, a veces se dice más con lo que se calla que con lo que se dice. Son, sin duda, muchas las grandes obras que se han tenido que quedar necesariamente fuera de esta muestra. Algunas de las obras maestras excluidas como centro de Reencuentro pueden verse en salas adyacentes, como las Bacanales de Tiziano o la Inmaculada de Tiépolo, despidiendo al espectador a la salida del Museo. Para algunos de los títulos más emblemáticos, como El jardín de las Delicias de El Bosco o la Judit de Rembrandt, se deberá esperar hasta mediados de septiembre, cuando se despida esta muestra y se regrese, según los planos previstos, a esa “nueva normalidad” también en el Prado…

Tríptico del Jardín de las delicias

Tríptico de El Jardín de las delicias. Jheronimus van Aken, El Bosco, 1490-1500. Museo Nacional del Prado ( Foto: Museo Nacional del Prado)

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¡Nos vemos en las redes! ¡Y muy pronto en los museos!