La reapertura del Museo del Prado: el Reencuentro

Ya estamos a las puertas de llegar a la ansiada fase dos y en Parte del Arte estamos preparándonos para ello. Esta nueva semana, clausuramos nuestro segundo ciclo de cursos on line pero os anunciamos que AMPLIAMOS todo el mes de julio todos nuestros cursos: Conoce Madrid, Exposiciones y Colecciones de Madrid y Grandes Momentos de la Historia. Abrimos plazo de inscripción desde el lunes 8 de junio hasta el viernes 12 de junio.Puedes ver todo el catálogo de cursos aquí.

Además, seguimos en contacto a través de nuestras Redes Sociales. Facebook, Twitter, Youtube e Instagram, donde continuamos cada día a partir de las 20.00h. con pequeños recorridos culturales por Madrid. Además, en nuestra web http://www.partedelarte.com podrás encontrar todas nuestras experiencias y podrás estar informado de todo. También con BaluArte, nuestro blog, te abrimos pequeñas ventanas a diferentes temas de actualidad sobre Madrid y sobre el contenido de nuestros cursos para que estés al día de todo.

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Estamos trabajando para ofrecerte nuevas experiencias que se ajusten a los nuevos tiempos y que garanticen la seguridad de todos.

No somos las únicas que nos adaptamos a los nuevos tiempos, ya que los museos e instituciones culturales de la ciudad también están preparando y ya se van incorporando de forma paulatina a esta “nueva normalidad”. Sin duda, el Museo del Prado, la pinacoteca española más importante, era una de las instituciones que con mayor empeño  ha preparado  su  reapertura, que se ha ido postergando en las últimas semanas para poder ofrecer todas las garantías sanitarias estipuladas por el Gobierno de España. El Prado que, junto a otros importantes museos estatales, ha reabierto el sábado 6 de julio, lo ha hecho con la inauguración de una exposición especial con la que ofrecer a los asistentes sus grandes tesoros de una forma muy particular.

VOLVER AL MUSEO DEL PRADO

Bajo el título de Reencuentro se ha establecido un recorrido reducido a las instalaciones del Prado con el fin de controlar mejor el aforo y garantizar las medidas sanitarias, pero garantizando también el disfrute del público y asegurando la visita a las obras más significativas.

La Galería Central es el lugar aglutinador y eje vertebrador que el museo ha establecido para su recorrido, un amplio espacio arquitectónico en el que la incidencia de la luz natural supone un factor imprescindible y en el que se podrá disfrutar de obras emblemáticas de la exposición, que se nos ofrecen de una forma diferente a la habitual pero en la que la esencia del Prado permanece muy reconocible. Las galerías adyacentes al espacio central también forman parte de la exposición.

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Acceso a la exposición “Reencuentro” en el Museo del Prado en su reapertura el sábado 6 de junio. ( Foto: Parte del Arte)

La muestra está compuesta por un total de 249 obras y aunque el criterio general suele ser el cronológico, dada la excepcionalidad y las circunstancias, el museo ha eliminado en algunas secciones la distribución tradicional de las obras por escuelas y ha establecido nuevos diálogos entre autores y obras de diferente procedencia geográfica haciando hincapié en interesantes aspectos como las influencias artísticas que ejercieron unos sobre otros, quiénes se admiraron y quiénes fueron rivales.

LAS GRANDES OBRAS

Las primeras obras pictóricas ya nos adelantan lo que nos vamos a encontrar. Se trata de dos pinturas icónicas, restauradas en tiempos recientes y que lucen en todo su esplendor: La Anunciación de Fra Angelico y el Descendimiento de Rogier van der Weyden, reunidas de forma sorprendente por primera vez en la historia del museo. Es el primero de una serie de interesantes diálogos entre artistas dispares, como es el caso de Goya y Rubens, que se ven las caras a través del tema mitológico que trataros ambos: Saturno devorando a sus hijos.

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La Anunciación. Fra Angelico. Hacia 1426. Museo Nacional del Prado ( Foto: Museo Nacional del Prado)

Además, una de las salas del museo, probablemente la más visitada, se ha engalanado de forma diferente para reencontrarse con el público. Se trata de la sala de Las Meninas, en la que se ha hecho una importante labor de investigación y reestructuración y se ha recuperado el aspecto que esta sala presentaba cuando el museo abrió sus puertas por primera vez hace doscientos años. De este modo, Las Meninas comparten espacio con los bufones de Velázquez y con Las Hilanderas. Eso si, esta vez podremos disfrutar de ellas sin las aglomeraciones habituales, ya que el número de visitantes diarios se establece en un tercio de la capacidad de ocupación de las salas.

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Las Meninas. Diego de Silva de Velázquez. 1656. Museo Nacional del Prado. ( Foto: Museo Nacional del Prado)

UN ITINERARIO PARA LA HISTORIA

La exposición está llena de sorpresas. Una de ellas, sin duda, es la que nos ofrece la escultura de Carlos V y el Furor, de Leone y Pompeo Leoni,  que por primera vez desde hace décadas aparecerá desprovista de su armadura, representado así al monarca desnudo, a la manera de un héroe clásico. Él será el encargado de de dar la bienvenida al visitante para conducirle hacia la Galería Central. En su antesala le esperan las ya mencionadas  La Anunciación de Fra Angelico y el Descendimiento de Rogier van der Weyden.

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La escultura de Carlos V y el furor de Leone y Pompeo Leoni, desprovista de su armadura por primera vez en décadas (1) Museo Nacional del Prado ( Foto: Museo Nacional del Prado)

 Se accede a continuación a un primer tramo de la gran galería (salas 25 y 26), que alberga obras de El Bosco, Patinir, Tiziano, Correggio, Rafael, Juan de Flandes, Veronés, Tintoretto y Guido Reni, por citar tan solo a algunos de los artistas italianos y flamencos de los siglos XVI y XVII aquí representados. Los retratos de Tiziano de los primeros Habsburgo, presididos por el archiconocido retrato ecuestre de Carlos V en Mülhberg, se mantendrán en el corazón de la Galería Central (sala 27) frente a dos de las Furias, encargadas de flanquear el acceso a la Sala XII.

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Acceso a la galería central dentro del recorrido de la exposición Reencuentro en el Museo Nacional del Prado. ( Foto: Parte del Arte)

La reunión por primera vez, desde al menos 1929, de Las Meninas y Las Hilanderas junto a todos los bufones de Velázquez, así como otros retratos y escenas religiosas supondrán, sin duda, uno de los momentos más emocionantes de toda la muestra. La parte final de la Galería (salas 28 y 29) acoge la pintura religiosa y mitológica de Rubens, mostrando además un magnífico guiño a Tiziano a través de su Dánae. Este espacio dota, además, a Las Lanzas de Velázquez de un nuevo contexto mediante su inclusión entre los retratos ecuestres de El duque de Lerma y El cardenal infante don Fernando.

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Dánae recibiendo la lluvia de oro. Tiziano Vecellio, 1560-1565. Museo Nacional del Prado. ( Foto: Museo del Prado)

En las salas del ala norte que flanquean la Galería (salas 8B, 9B y 10B), Ribera y el naturalismo español (junto a nombres fundamentales como Maíno y Zurbarán)  conviven con el europeo (protagonizado por Caravaggio y Latour), al igual que lo hacen Clara Peeters y los bodegonistas españoles coetáneos. Por otro lado, El Greco comparte estancia con Artemisia Gentileschi, pudiendo apreciar la labor de retratistas como Sánchez Coello, Sofonisba Anguissola y Antonio Moro reunida de manera muy orgánica.Bodegón con flores, copa de plata dorada, almendras, frutos secos, dulces, panecillos, vino y jarra de peltre

Bodegón con flores, copa de plata dorada, almendras, frutos secos, dulces, panecillos, vino y jarra de peltre. Clara Peeters, 1611. Museo Nacional del Prado. ( Foto: Museo Nacional del Prado)

La zona sur (sala 16B) acoge la obra de los maestros españoles de la segunda mitad del siglo XVII, con Murillo y Cano como principales protagonistas, a los que acompañan artistas contemporáneos de la escuela francesa, como Claudio de Lorena, y la flamenca, como Anton van Dyck.

Santa Isabel de Portugal

Santa Isabel de Portugal. Francisco de Zurbarán, 1635. Museo Nacional del Prado. ( Foto: Museo Nacional del Prado)

Un verdadero punto de fuga para la Galería Central converge en la sala 32 con La familia de Carlos IV y el 2 y el 3 de mayo de Goya, que se presentan en paredes enfrentadas. El genio aragonés, de quien se muestra también su actividad como retratista (salas 35 y 36), es vinculado a otros artistas del siglo XIX a través de su obra El perro semihundido.

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La familia de Carlos IV. Francisco de Goya, 1800. Museo Nacional del Prado. ( Foto:Museo Nacional del Prado)

NO SON TODAS LAS QUE ESTÁN

     Como las palabras, a veces se dice más con lo que se calla que con lo que se dice. Son, sin duda, muchas las grandes obras que se han tenido que quedar necesariamente fuera de esta muestra. Algunas de las obras maestras excluidas como centro de Reencuentro pueden verse en salas adyacentes, como las Bacanales de Tiziano o la Inmaculada de Tiépolo, despidiendo al espectador a la salida del Museo. Para algunos de los títulos más emblemáticos, como El jardín de las Delicias de El Bosco o la Judit de Rembrandt, se deberá esperar hasta mediados de septiembre, cuando se despida esta muestra y se regrese, según los planos previstos, a esa “nueva normalidad” también en el Prado…

Tríptico del Jardín de las delicias

Tríptico de El Jardín de las delicias. Jheronimus van Aken, El Bosco, 1490-1500. Museo Nacional del Prado ( Foto: Museo Nacional del Prado)

En Parte del Arte estamos deseando pisar de nuevo contigo estas salas y las de todos los museos de Madrid y por ello estamos diseñando interesantes experiencias y propuestas para que nuestro regreso sea seguro. Si no te lo quieres perder suscríbete a nuestra nesletter y te avisaremos por correo de todas las novedades. Además, en nuestras Redes Sociales Facebook, TwitterInstagram  y Youtube también estaremos compartiendo contenido e información sobre todos nuestros próximos pasos.

¡Nos vemos en las redes! ¡Y muy pronto en los museos!

 

 

 

¿Cómo se representaban las pasiones humanas en el Barroco?

Noviembre es el mes en el que se celebra la semana de la ciencia y en Parte del Arte nos hemos unido al evento organizando visitas guiadas a la exposición temporal Arte y Carne. La anatomía a la luz de la Ilustración, una exposición gratuita organizada por el Centro de Arte Complutense de Madrid. Como complemento a las actividades culturales que desarrollamos en Parte del Arte y a las que se han venido celebrando este mes en toda la Comunidad de Madrid hoy en BaluArte os hablamos de cómo la ciencia y el arte se complementan.

Conocido como el Siglo de las Luces, el siglo XVIII fue una etapa de esplendor para las monarquías europeas, que impulsaron notablemente el desarrollo de las ciencias. Continuando con el espíritu de experimentación surgido durante el Renacimiento, el siglo XVIII es el momento de los grandes tratados de anatomía, medicina y todo tipo de estudios científicos a los que los artistas contribuyeron formidablemente con sus detallados y precisos dibujos del cuerpo humano.

Desde la Antigüedad y con su posterior recuperación por parte de los artistas del Renacimiento se fueron sucediendo toda una serie de teorías sobre cómo representar de forma correcta el cuerpo humano, basadas en los nuevos conocimientos científicos. Pero los artistas no sólo querían conocer la anatomía del cuerpo a la perfección. Los comportamientos humanos, el carácter y especialmente los sentimientos fueron asuntos de gran interés para ellos, especialmente durante el Barroco, un momento en el que estas cuestiones se convirtieron en los grandes temas del arte.

El lenguaje barroco, tan dinámico y dramático necesitaba una serie de herramientas para poder desarrollarse correctamente y fueron muchos los artistas de este periodo que se sumergieron de lleno en el estudio de estas cuestiones. Uno de ellos es nuestro protagonista de hoy, Charles le Brun, pintor de cámara de Luis XIV y gran estudioso de la “fisiognomía de las pasiones”.

DIME A QUÉ ANIMAL TE PARECES Y TE DIRÉ QUIEN ERES

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Charles Le Brun Tres cabezas de hombre en relación al camello. Gabinete de dibujos. Museo del Louvre. París

Los estudios fisiognómicos nacen del interés de los seres humanos por desvelar el carácter de una persona a través del estudio y la interpretación de su rostro. Se aplicaron a lo largo de la historia a diferentes cuestiones de la vida: los jueces lo utilizaban como apoyo para establecer un veredicto, los médicos para diagnosticar diferentes enfermedades, a los comerciantes les servía para escoger a sus clientes ( los que no tuviesen cara de morosos) e incluso a las jóvenes casaderas les servía para escoger su marido ideal. Por supuesto estos estudios de tipo “pseudocientífico” fueron perfectamente conocidos y aplicados por artistas, que a su vez influyeron en otras creaciones artísticas como la música. Se establecieron una serie de teorías que partían de un método zoológico basando en comparaciones entre animales y personas. La premisa era la idea de que cada especie animal tiene unos rasgos físicos y un carácter concreto y se llega a la conclusión de que aquellos hombres que tengan un parecido razonable con un animal debe compartir con éste sus características. Así, por ejemplo, se consideraban impúdicas a las personas con “cara de cuervo” y nobles y magnánimas a aquellas con gran melena y la robustez de un león.Numerosos artistas, entre ellos Le Brun estudiaron ampliamente estos temas y los aplicaron a sus pinturas.

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Charles le Brun, Tres Cabezas de hombre en relación con la cabra. Gabinete de dibujos. Museo del Louvre. París

AMOR, DRAMA Y SENTIMIENTO : GRANDES TEMAS DEL BARROCO

Desde el siglo XVI estos estudios se recogen en tratados perfectamente ilustrados con grabados que facilitaban enormemente su compresión.

La gran aportación del Barroco a este asunto reside en que se empieza a establecer una diferenciación entre el carácter ( que era lo que estos estudios analizaban), que es estable, inmutable y constante y la emoción y el sentimiento, que son temporales, pasajeros y breves y que solo modifican el rostro momentáneamente. Desde el siglo XVI en toda Europa artistas de la talla de Rubens, El Greco o Leonardo da Vinci se interesaron por estas teorías pero fue Charles le Brun uno de los que más aportó a este campo de experimentación y uno de los que más influyó en las artes plásticas durante los siglos XVII y XVIII. Pintor y decorador al servicio de Luis XIV, estudió en la Academia de San Lucas de Roma y promovió la creación de la Academia Real de Pintura y Escultura de París, en la que estableció la costumbre de impartir una conferencia mensual sobre un tema de interés para académicos, artistas y público en general. Él mismo impartió dos que trataban sobre estos asuntos: La expresión de las pasiones y La fisiognomía, concebidas con un gran sentido didáctico y acompañadas de un elevado número de dibujos que pronto circularon entre los artistas y se difundieron de manera muy rápida, llegando a influir de forma decisiva en el desarrollo del arte francés y europeo posterior.

Acompañados de descripciones muy minuciosas sobre las respuestas gestuales al amor, la admiración, la rabia, la tristeza, los celos…se convirtieron en un verdadero manual para los artistas.

Os hablamos de cómo concebía Le Brun algunas de las pasiones y cómo los músicos de esta época le dieron voz a estos sentimientos.

LA ADMIRACIÓN

Para Le Brun la admiración es la primera y la más moderada de todas las pasiones y en la que el corazón siente menos agitación: El rostro sufre pocos cambios en todas sus partes, en todo caso en la elevación de las cejas, pero los dos extremos de las cejas se encontrarán al mismo nivel. El ojo aparecerá algo más abierto de lo normal, así como la pupila, entre los dos párpados y sin movimiento, fija en el objeto causante de la admiración. La boca la tendrá también entreabierta pero sin manifestar ninguna alteración, como el resto del rostro.

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Charles Le Brun. Admiración con asombro. Gabinete de Dibujos. Museo del Louvre. París

En torno al estudio de las pasiones del alma surgió toda una retórica en el plano filosófico de la mano de autores como Descartes que se tradujo a su vez en el plano musical.

Un ejemplo de música que describe el sentimiento de la admiración es el aria de Händel Ombra mai fu, de la ópera Serse,una historia que transcurre en Persia en el año 480 a. C y que tiene como protagonista al rey Jerjes I. Este aria muestra el momento en que el rey canta una oda a un árbol ( un platanero) que le ha impresionado.

El texto dice: Nunca fue hecha sombra ( forma) de una planta tan querida y amable, ni tan suave.

EL AMOR

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Charles Le Brun. Amor, definido como Ravissement (delicia). Gabinete de Dibujos. Museo del Louvre. París

En palabras de Le Brun, los movimientos del Amor cuando es la única pasión son muy dulces y sencillos ya que “la frente estará uniforme, las cejas un poco elevadas del lado donde se encuentra la pupila y la cabeza inclinada hacia el objeto que causa amor con los ojos muy abiertos y el blanco del ojo muy vivo y brillante. La boca un poco entreabierta, las comisuras algo elevadas y los labios aparentemente húmedos, una humedad producida por por el vapor que se eleva desde el corazón”

Los grandes dramas de amor fueron uno de los asuntos predilectos de la música barroca pero pocas obras lo describen tan bien como el aria Sé que muero de amor,curiosamente escrita en español para una ópera francesa compuesta por Lully (compsitor también al servicio de Luis XIV) y con libreto de Móliere. Una delicia absoluta.

TRISTEZA

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Charles Le Brun. La Tristeza. Gabinete de Dibujos. Museo del Louvre. París

En sus pautas para la representación de la tristeza Le Brun hace referencia a cómo las respuestas del rostro ante este sentimiento tienen su origen en el cerebro. En sus propias palabras: Esta pasión se muestra por movimientos que parecen marcar la inquietud del cerebro y el abatimiento del corazón, ya que “ los lados de las cejas se elevan más hacia el interior que hacia el exterior. Quien está afectado de esta pasión tiene las pupilas turbias , el blanco del ojo amarillento , los párpados bajos y algo inflamados y el contorno de los ojos lívido. Los orificios nasales caídos, la boca entreabierta y las comisuras hacia abajo. La cabeza aparece indolentemente inclinada sobre uno de los hombros. Todo el color del rostro es plomizo y los labios pálidos y sin color.

La correspondencia musical más clara de este sentimiento la encontramos en unas pequeñas piezas para consort de violas que compuso John Dowland, quien utilizó el lenguaje musical propiamente dicho para transmitir la tristeza. El título de estas composiciones es Lachrimae (lágrimas) y en ellas utiliza una pequeña melodía al inicio formada por notas de forma descendente, como si fuesen las propias lágrimas que descienden por el rostro. Un lenguaje poético y simbólico que da lugar a estas obras tan conmovedoras.

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Partitura original de las Lachrimae de Dowland en la que repite las primeras notas descendentes haciendo alusión a las lágrimas

Más adelante en el tiempo muchos científicos continuaron el camino de investigación de las pasiones humanas y su reflejo en el rostro. Es el caso de Gillaume Duchenne de Boulogne, un médico del siglo XIX que realizó una serie de estudios en el ámbito de la neurología y aplicaba la electricidad con fines terapéuticos. Escribió una obra titulada “El mecanismo de la fisionomía humana. Análisis electro-fisiológico de la expresión de las pasiones, aplicable a la práctica de las Bellas Artes”, en la que recogía los resultados de sus experimentos que consisitían en aplicar electrodos en los rostros paralizados de algunos pacientes para así generar las expresiones de las diferentes pasiones y sentimientos humanos. Las fotografías que se realizaron de estos experimentos también fueron utilizadas por numerosos artistas.

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Fotografía de la obra de Gillaume Duchenne de Boulogne en el que aparece aplicando los electrodos a un paciente

Filosofía, arte, ciencia y música. Disciplinas que se apoyan, complementan y son completamente indisolubles. La cultura es una gran ventana al mundo y en Parte del Arte os invitamos a que os asoméis a ella con nuevos ojos, los que no solamente ven, sino los que empatizan con personalidades y tiempos pasados, los que recrean ambientes y épocas históricas lejanas, los que aprenden del pasado y se esfuerzan en comprender el presente. Es nuestra convicción y el compromiso con la que diseñamos nuestras visitas guiadas , rutas culturales, cursos y viajes fuera de Madrid. ¿ Te unes a la aventura?

Esther Arce Bayón

Enlaces de interés:

-Exposición Arte y Carne

-Catálogo en línea del Museo del Louvre

-Libro “La fisiognomía de las Pasiones” Charles le Brun