La pintura de Botero llega a Madrid

La semana pasada comenzamos en Parte del Arte nuestros cursos culturales online y estamos encantadas de la buena acogida que están teniendo todos, entre ellos el curso de Exposiciones y Colecciones de Madrid, que hemos inaugurado con la exposición Botero, 60 años de pintura en CentroCentro Cibeles y de la que queremos hablaros en el post de hoy.

Botero, 60 años de pintura es una de las exposiciones más interesantes que encontramos ahora mismo en la ciudad de Madrid, ya que se trata de la muestra más extensa realizada en España hasta la fecha, contando con 67 obras de gran formato que nos acompañan mientras conocemos la trayectoria del pintor colombiano.

Entrada a la exposición Fuente: Parte del Arte

Ya sabéis que nos encanta profundizar en la vida de los artistas, desgranar algunos de los detalles que tuvieron un impacto en su vida artística así que vamos a conocer un poco más la figura de Botero.

Fernando Botero nació en Medellín (Colombia) el 19 de abril de 1932 y desde pequeño estuvo interesado en el mundo del arte. Tanto, que llegó a ser expulsado del colegio por escribir dos artículos que llevaban por título “Picasso y el no conformismo en el arte” y “Dalí, la anatomía de un loco” donde se alejaba de los parámetros tradicionales del arte.

Con tan sólo 16 años ya divulgaba sus trabajos en El Colombiano, una revista con cierto renombre en Medellín que le abrió las puertas a participar en diferentes exposiciones y a trabajar como escenógrafo para diferentes grupos teatrales como el de Faustro Cabrera. Con los primeros éxitos y reconocimientos, como el premio del IX Salón de Artistas Colombianos, Botero puede realizar los primeros viajes por Europa. Llega primero a Barcelona y luego a Madrid, donde visita el Museo del Prado y conoce la obra de los grandes artistas que dejarán huella en su obra. Motivado por este encuentro artístico, viajará a París para conocer el Museo del Louvre y a Florencia para inscribirse en la Academia de San Marcos.

Fernando Botero en su estudio. Fuente: Google Sites.

El Estilo Botero

Después de sus primeros viajes por Europa, Botero siente una gran admiración por la pintura occidental, especialmente por el arte del Renacimiento, pero también una atracción por lo latinoamericano, por sus raíces; así que decide dejar de lado el carácter épico del tema y opta por dedicarse a pintar objetos sencillos como vasijas y frutas. Es curioso porque el objeto en el que más se fijo fue una mandolina. A finales de 1956 realizó numerosos esbozos y dibujos del instrumento, hasta llegar a la experiencia estética que cambia su vida: con total consciencia de su búsqueda artística, Botero altera la escala de las diferentes partes de la mandolina en sentidos opuestos, obteniendo con ello que las proporciones cambien.

Naturaleza muerta con mandolina y uvas, 1956 Óleo sobre lienzo. Fuente: 3 minutos de arte

El resultado ha hecho que vulgarmente se diga que los protagonistas de sus obras están gordos, pero es erróneo, porque lo que él hace es buscar la deformación necesaria del objeto pintado sin que éste pierda su identidad y al mismo tiempo crea un nuevo lenguaje único y reconocible.

Esta temática que marca un poco el origen de la obra de Botero está presente en la primera sección de la exposición, donde es posible encontrar varias de estas famosas Naturalezas Muertas.

Naturalezas Muertas en la Exposición.
Fuente: Parte del Arte

A lo largo de la exposición se presentan diferentes áreas temáticas, en las que vamos encontrando los variados temas que ha abordado Botero a lo largo de toda su extensa carrera. Por ejemplo, en la sección América Latina encontramos los recuerdos de su infancia y su juventud; nos presenta a personajes cotidianos, músicos, bailarines, monjas, militares, hombres de alta sociedad, prostitutas… En definitiva, el Medellín que recuerda de su infancia.

Pinto el Medellín de los años treinta, una ciudad muy pequeña y provinciana, con una arquitectura homogénea. Un lugar que tenía una presencia aplastante del clero (…). Todo era como si le pusieran a uno un show inevitable delante de los ojos. Era una especie de microcosmos latinoamericano. Una pequeña república donde el alcalde era el presidente y el obispo el Papa. Había de todo…Además estaban las montañas al fondo, un colorido extraordinario, una vegetación maravillosa […] Medellín lo tenía todo. Se necesita una vida para pintar eso”.

Fernando Botero
América Latina representada en la exposición. Fuente: Parte del Arte

Continuando por el recorrido, nos encontramos con las fantásticas Versiones, donde se apropia de temas que han sido creados por otros y los transforma con su lenguaje en una obra de arte propia y completamente diferente. De todas ellas, llamará nuestra atención la versión del Matrimonio Arnolfini de Van Eyck o los retratos del duque de Urbino y su esposa de Piero della Francesca, a quien Botero descubrió en sus viajes por Europa y de quien es un gran admirador.

Matrimonio Arnofilni de Van Eyck. Fuente: Salir con Arte. Matrimonio Arnolfini de Botero. Fuente: Parte del Arte

La Religión es otro de los temas abordados por Botero. Su interés por estos temas no ha sido mas que una excusa para explorar pictóricamente las situaciones, las formas, los colores, el vestuario y el mundo plástico y poético del clero, abordando a sus personajes con humor y sátira. Los obispos, las monjas, los nuncios, los sacerdotes y los cardenales que ocuparon un lugar tan prominente en el ámbito provincial de Medellín de los años 30 y 40, se convierten en los protagonistas de esta serie de obras donde abunda la nostalgia, la sátira y el humor. Botero nos presenta unas composiciones un tanto inesperadas y sorprendentes, por eso muchas veces este tipo de imágenes se catalogan dentro del famoso realismo mágico latinoamericano, aunque realmente, es un término con el que el artista no se siente especialmente identificado.

El Circo o La Corrida son otros de los temas representados en la exposición. La fascinación por estos temas le viene desde pequeño, especialmente la tauromaquia, pues de pequeño su tío le inscribió en una escuela taurina de Medellín y fue en la Plaza de Toros de la Macarena donde el artista vendió su primera obra. Ya de adulto, Botero experimenta con las posibilidades y los retos que implica un tema de esta índole en cuanto a la composición y su riqueza cromática. No le interesa la representación fidedigna de la corrida o del espectáculo del circo, sino las posibilidades plásticas de las escenas, es decir, el color, la composición, los volúmenes y la sensualidad poética de este tema que ya habían tratado los grandes maestros como Goya o Picasso.

La Corrida representada en la exposición. Fuente: Parte del Arte

Para finalizar la exposición se muestran los mismos temas desplegados en el recorrido pero con la técnica de la Acuarela. Así, nos damos cuenta que aunque pasan los años Botero sigue en pleno rendimiento y presenta algunos cambios formales: se acentúa la sensualidad y se vuelve algo más delicado. Se trata de un trabajo inédito que se muestra en España por primera vez, por lo que, como decíamos al inicio, Botero se convierte en una figura que no deja indiferente a nadie.

Ahora es vuestro turno, nos encantará que nos contéis que os ha parecido la exposición y si os gusta la obra de Botero. Ya sabéis que podéis encontrar más información en nuestras redes sociales: Instagram, Facebook y Twitter y por supuesto, podéis descubrir mucha más historia del arte en nuestra página web y en nuestros cursos culturales.

¡Feliz Semana!