La casa museo de Lope de Vega: el hogar de un genio del Siglo de Oro

Arrancamos esta semana en Parte del Arte nuestra tercera edición de cursos on line y no podemos estar más contentas y agradecidas de la buena acogida que han tenido nuestros cursos Conoce Madrid, Grandes Momentos de la Historia y Exposiciones y Colecciones de Madrid.

Poco a poco vamos recobrando la normalidad, pero mientras llega el momento de vernos de nuevo (lo estamos deseando) hemos decidido continuar con vosotros de forma virtual, compartiendo pequeños paseos culturales en nuestro Instagram todos los días a partir de las 20.00h y noticias e información de interés en todas nuestras redes sociales: Facebook, Twitter, Instagram y Youtube.  Además, como cada semana, en nuestro blog BaluArte os traemos un tema relacionado con el arte, la historia y la cultura de Madrid.

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Natalia Nuñez, fundadora del proyecto Parte del Arte, que cumple este año sus 10 años de vida. ( Foto: Parte del Arte)

MADRID: ESCENARIO DE LA VIDA DE LOPE DE VEGA

Esta semana queremos hablaros de uno de los temas que trataremos en Conoce Madrid esta semana: el Madrid de Lope de Vega y su casa museo.

El Madrid del siglo de oro fue testigo de las andanzas del gran escritor. Hijo de una pareja de montañeses cántabros, Félix Lope de Vega nació en Madrid  el 25 de noviembre (aunque algunos creen que fue el 2 de diciembre). Lo que sus padres no sabían es que se terminaría convirtiendo en uno de los escritores más importantes de la historia de la literatura, conocido en su época con el famoso nombre de “Fénix de los Ingenios”.En el terreno personal fue una persona polémica, muchas veces irreverente y alejado de los estereotipos morales de su época y de vida amorosa agitada a pesar de su faceta como sacerdote. Acérrimo enemigo del otro gran titán del Siglo de Oro, Miguel de Cervantes, vivió la mayor parte de su vida en Madrid, donde escribió gran parte de sus obras.

La curiosidad de Lope

Lope pasó parte de su infancia en Sevilla con su tío Miguel del Carpio, aunque poco después, cuando cumple 10 años, regresa a Madrid para cursar sus estudios en el Colegio Imperial, donde tuvo la oportunidad de demostrar que era un alumno aventajado y precoz, que era capaz de leer con fluidez en castellano y latín y traducir del latín al castellano. También en este periodo escribió algunas comedias: El Verdadero Amante y La pastoral de Jacinto. 

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Atribuida a Eugenio Cajés. Retrato de Lope de Vega, ca. 1627. Casa Museo de Lope de Vega. ( Foto: museoteca.com)

Con tan solo quince años ingresó en la Universidad de Alcalá de Henares donde cursó el bachillerato y al finalizar sus estudios, viajó a Salamanca para seguir con su financiación, aunque este acontecimiento de su vida todavía no se ha podido documentar con claridad.

Lope no fue sólo un hombre letras. Parece ser que siempre fue una persona curiosa y con un gran afán por aprender de diferentes materias, lo que explica sus estudios de Matemáticas y Astrología junto al cosmógrafo mayor de Felipe II, Juan Bautista Labraña y en Artes Liberales con Juan de Córdoba. Siempre destacó por ser un excelente estudiante.

UNA VIDA AMOROSA MUY AGITADA

La vida amorosa de Lope fue igual de intensa que su vida intelectual. De sus muchas relaciones amorosas algunas fueron de especial relevancia y calaron profundamente en él, lo que se ve reflejado en su obra. Se conocen once mujeres en la vida de Lope, además de sus dos esposas, relaciones que varían en cuanto a importancia, intensidad y duración.

Su primer amor conocido fue María de Aragón, con la que tuvo una hija, que murió sin haber llegado a cumplir los cinco años.

La siguiente mujer en aparecer en su vida fue Elena Osorio, una mujer casada con el actor Cristóbal Calderón. Después de cuatro años de relación ella terminó abandonando a Lope. Despechado por este acontecimiento emprendió una fuerte campaña de desprestigio contra su ex amante y comenzó a escribir injurias que le terminaron condenando al destierro en Alba de Tormes, donde permaneció durante ocho años.

En el año 1598 Lope de Vega se casa con Juana de Guardo, con la que tendría cuatro hijos: Jacinta , Juana , Carlos Félix y Feliciana, en cuyo parto murió Juana de Guardo.

Después de una amante portuguesa desconocida, manutvo una relación con Antonia Trillo de Armenta, una rica y atractiva mujer viuda que mantenía una casa de juegos en la Plaza de Matute.
Posteriormente conocerá a otra de las mujeres más importantes en su vida, Micaela de Luján. Una mujer de una belleza extraordinaria pero inculta y analfabeta. Con ella se convirtió en padre por segunda vez, en este caso de cuatro hijos, de los cuales sólo llegaron dos a la edad adulta: un niño llamado Lope Félix y una niña llamada Marcela, que en su juventud se convirtió en monja y que ha pasado a la historia como Sor Marcela de San Félix, una de las poetisas más importantes del siglo de Oro. Micaela de Luján aparace en las obras de Calderón como Camila Lucinda. La relación duró nueve años.

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Autor desconocido. Retrato de Sor Marcela de San Félix, poetisa e hija de Lope de Vega, ca. 1635, Convento de las Trinitarias Descalzas.( Foto: wikipedia.org)

Pero Lope parecía tener una tendencia natural a los enredos, lo que le llevó a mantener una relación amorosa intermitente con una íntima amiga casa, Jerónima de Burgos, que había sido madrina en el bautismo de su hijo Lope Félix.

Después de otra serie de amantes y relaciones menos significativas, Lope se enamoró de Marta de Nevares Serrano, una mujer casada desde los 13 años con Roque Fernandez, un hombre de negocios mucho más mayor que ella. Marta era una mujer de gran belleza y aunque Lope se había ordenado sacerdote recientemente, cayó rendido a sus pies.

Su relación fue polémica por la naturaleza de ambos (de “cura viejo” él y de joven casada ella) que se intensificó cuando tuvieron una hija, Antonia Clara, a la que tuvieron que inscribir como hija de Roque Fernández. Marta fue el último gran amor de Lope de Vega, a quien cuidó hasta que falleció en el año 1632, dejando al escritor sumido en una profunda tristeza. Fallecerá el poeta apenas tres años después.

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Ignacio Suárez Llanos, Sor Marcela de San Félix viendo pasar el entierro de su padre, Lope de Vega.1862. ( Foto: wikiwand.com)

LA VIVIENDA

En la actual calle Cervantes ( en la época Calle Francos), se encontraba la casa en la que vivió los últimos 25 años de su vida Lope de Vega. El escritor la compró por 9000 reales en el año 1610 como residencia para él y su familia.

Aunque a lo largo de estos más de cuatrocientos años de historia la vivienda ha sufrido muchas modificaciones todavía conserva en la actualidad algunas estructuras originales y ciertos aposentos en su ubicación inicial.

En el caso de las dependencias que no han podido documentarse pero que se conoce de su existencia se ha realizado un gran trabajo de investigación para poder recrear el ambiente original de la forma más exacta posible.

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Escalera de la Casa Museo de Lope de Vega. ( Foto: Parte del Arte)

La vivienda consta de planta baja, primera planta, una segunda planta abuhardillada y un jardín.

En la planta baja del edificio no se han encontrado evidencias suficientes para reproducir la distribución original de los aposentos. Se cree que, al igual que en otras viviendas similares de la época, en esta planta estaría el espacio para recibir visitas inesperadas, espacios pequeños probablemente para los hijos o invitados de paso, huéspedes o alguna criada y también la zona de la cocina.

Desde el centro de la escalera situada en el centro de la planta de entrada accedemos a la primera planta, donde existe un descansillo donde antes hubo un distribuidor de aposentos. En la primera crujía nos encontramos el estudio de Lope de Vega en el que podemos apreciar su escritorio, el recado de escribir y un gran número de libros que ponen de relieve la faceta más cultivada del escritor. De la pared cuelga el retrato de Lope, atribuido a Eugenio Cajés y pintado hacia 1627.

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Estudio del poeta en la Casa Museo de Lope de Vega. ( Fotos: Parte del Arte)

También en esta crujía se encuentra el estrado, estancia de uso femenino. Era el lugar donde las mujeres pasaban su tiempo cosiendo o recibiendo visitas. Está fielmente recreado con su brasero, sillas bajas, taburetes, bufetes, espejos y tapices.

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Estrado, Casa Museo de Lope de Vega. ( Foto: Parte del Arte)

En la segunda crujía se ubica la alcoba de Lope y el oratorio, que estaba ubicado en un lugar preferente de la vivienda y escogido de forma intencionada para que, en los días en los que el escritor no se encontraba bien de salud, pudiese, a través de una pequeña ventana, desde su cama, seguir el servicio religioso del oratorio celebrado por otro sacerdote.

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Alcoba de Lope, en la Casa Museo Lope de Vega. ( Foto: Parte del Arte)

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Imagen de San Isidro Labrador  perteneciente al retablo original de la casa en el Oratorio de la Casa Museo de Lope de Vega. ( Foto:Parte del Arte)

La tercera crujía, con fachada y vistas hacia el jardín, se encuentra el comedor, la cocina y la alcoba de las hijas de Lope.

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Comedor en la Casa Museo de Lope de Vega. ( Foto: Parte del Arte)

A continuación, subiendo de nuevo las escaleras, nos encontramos con el piso abuhardillado que aloja otras dependencias más pequeñas, entre las que se encuentra el cuarto de las criadas, alcobas y una recreación de los aposentos del Capitán Contreras, invitado en la casa de Lope durante ocho meses.

La casa de Lope contaba también  cuenta con un huerto y un jardín, dos de los espacios con más encanto de la vivienda, ya que el poeta le dedicó mucho tiempo, cuidando las flores y los árboles y dando largos paseos cada día por la mañana y al anochecer.

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Jardín de la Casa Museo Lope de Vega ( Foto: Casa Museo Lope de Vega)

A través de sus versos se ha podido conocer el aspecto que tenía el jardín y el huertecillo, donde siempre había jaulas para pájaros, que se cambiaban de ubicación según la estación para resguardar a la aves bien del frío excesivo del invierno del calor sofocante del verano.

También existen referencias a los árboles: naranjos, laureles, ciprés, una higuera y naranjos y a flores, las criaturas prferidas de Lope:  madreselva, tulipanes, claveles, azucenas, rosales, rosa mosqueta, jazmines, madreselva, tulipanes, lirios, que según las palabras del poeta “que dan hojas de espada”, violetas,jacintos, alelíes, tudescas que el autor afirma“que parecen llamas”, narcisos, jacintos, alelíes, jazmines valencianos …

En el huerto se cultivaban fresas, hierbas olorosas, alcachofas y espárragos.

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Detalle del Huerto de la Casa Museo Lope de Vega ( Foto: Visitando Madrid)

A la hora de llevar a cabo la rehabilitación de la casa y en su proyecto museográfico se ha tenido muy en cuenta el amor especial que Lope sentía por este espacio, intentando ser lo más respetuoso posible con respecto al jardín y huerto original. Se convierte así en un lugar en el que el ” Fénix de los ingenios” está más vivo que nunca.

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Detalle de uno de los bufetes de la Casa Museo Lope de Vega. ( Foto:Parte del Arte)

Si te ha parecido interesante este artículo recuerda que puedes acceder a más contenido y enterarte de las últimas novedades de Parte del Arte en nuestra web www.partedelarte.com y en nuestras Redes Sociales: Instagram, Facebook, Twitter y en nuestro canal de Youtube. Además, en nuestro blog publicamos un artículo semanalmente. Conecta con nosotras, te estamos esperando.

 

 

 

La reapertura del Museo del Prado: el Reencuentro

Ya estamos a las puertas de llegar a la ansiada fase dos y en Parte del Arte estamos preparándonos para ello. Esta nueva semana, clausuramos nuestro segundo ciclo de cursos on line pero os anunciamos que AMPLIAMOS todo el mes de julio todos nuestros cursos: Conoce Madrid, Exposiciones y Colecciones de Madrid y Grandes Momentos de la Historia. Abrimos plazo de inscripción desde el lunes 8 de junio hasta el viernes 12 de junio.Puedes ver todo el catálogo de cursos aquí.

Además, seguimos en contacto a través de nuestras Redes Sociales. Facebook, Twitter, Youtube e Instagram, donde continuamos cada día a partir de las 20.00h. con pequeños recorridos culturales por Madrid. Además, en nuestra web http://www.partedelarte.com podrás encontrar todas nuestras experiencias y podrás estar informado de todo. También con BaluArte, nuestro blog, te abrimos pequeñas ventanas a diferentes temas de actualidad sobre Madrid y sobre el contenido de nuestros cursos para que estés al día de todo.

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Estamos trabajando para ofrecerte nuevas experiencias que se ajusten a los nuevos tiempos y que garanticen la seguridad de todos.

No somos las únicas que nos adaptamos a los nuevos tiempos, ya que los museos e instituciones culturales de la ciudad también están preparando y ya se van incorporando de forma paulatina a esta “nueva normalidad”. Sin duda, el Museo del Prado, la pinacoteca española más importante, era una de las instituciones que con mayor empeño  ha preparado  su  reapertura, que se ha ido postergando en las últimas semanas para poder ofrecer todas las garantías sanitarias estipuladas por el Gobierno de España. El Prado que, junto a otros importantes museos estatales, ha reabierto el sábado 6 de julio, lo ha hecho con la inauguración de una exposición especial con la que ofrecer a los asistentes sus grandes tesoros de una forma muy particular.

VOLVER AL MUSEO DEL PRADO

Bajo el título de Reencuentro se ha establecido un recorrido reducido a las instalaciones del Prado con el fin de controlar mejor el aforo y garantizar las medidas sanitarias, pero garantizando también el disfrute del público y asegurando la visita a las obras más significativas.

La Galería Central es el lugar aglutinador y eje vertebrador que el museo ha establecido para su recorrido, un amplio espacio arquitectónico en el que la incidencia de la luz natural supone un factor imprescindible y en el que se podrá disfrutar de obras emblemáticas de la exposición, que se nos ofrecen de una forma diferente a la habitual pero en la que la esencia del Prado permanece muy reconocible. Las galerías adyacentes al espacio central también forman parte de la exposición.

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Acceso a la exposición “Reencuentro” en el Museo del Prado en su reapertura el sábado 6 de junio. ( Foto: Parte del Arte)

La muestra está compuesta por un total de 249 obras y aunque el criterio general suele ser el cronológico, dada la excepcionalidad y las circunstancias, el museo ha eliminado en algunas secciones la distribución tradicional de las obras por escuelas y ha establecido nuevos diálogos entre autores y obras de diferente procedencia geográfica haciando hincapié en interesantes aspectos como las influencias artísticas que ejercieron unos sobre otros, quiénes se admiraron y quiénes fueron rivales.

LAS GRANDES OBRAS

Las primeras obras pictóricas ya nos adelantan lo que nos vamos a encontrar. Se trata de dos pinturas icónicas, restauradas en tiempos recientes y que lucen en todo su esplendor: La Anunciación de Fra Angelico y el Descendimiento de Rogier van der Weyden, reunidas de forma sorprendente por primera vez en la historia del museo. Es el primero de una serie de interesantes diálogos entre artistas dispares, como es el caso de Goya y Rubens, que se ven las caras a través del tema mitológico que trataros ambos: Saturno devorando a sus hijos.

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La Anunciación. Fra Angelico. Hacia 1426. Museo Nacional del Prado ( Foto: Museo Nacional del Prado)

Además, una de las salas del museo, probablemente la más visitada, se ha engalanado de forma diferente para reencontrarse con el público. Se trata de la sala de Las Meninas, en la que se ha hecho una importante labor de investigación y reestructuración y se ha recuperado el aspecto que esta sala presentaba cuando el museo abrió sus puertas por primera vez hace doscientos años. De este modo, Las Meninas comparten espacio con los bufones de Velázquez y con Las Hilanderas. Eso si, esta vez podremos disfrutar de ellas sin las aglomeraciones habituales, ya que el número de visitantes diarios se establece en un tercio de la capacidad de ocupación de las salas.

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Las Meninas. Diego de Silva de Velázquez. 1656. Museo Nacional del Prado. ( Foto: Museo Nacional del Prado)

UN ITINERARIO PARA LA HISTORIA

La exposición está llena de sorpresas. Una de ellas, sin duda, es la que nos ofrece la escultura de Carlos V y el Furor, de Leone y Pompeo Leoni,  que por primera vez desde hace décadas aparecerá desprovista de su armadura, representado así al monarca desnudo, a la manera de un héroe clásico. Él será el encargado de de dar la bienvenida al visitante para conducirle hacia la Galería Central. En su antesala le esperan las ya mencionadas  La Anunciación de Fra Angelico y el Descendimiento de Rogier van der Weyden.

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La escultura de Carlos V y el furor de Leone y Pompeo Leoni, desprovista de su armadura por primera vez en décadas (1) Museo Nacional del Prado ( Foto: Museo Nacional del Prado)

 Se accede a continuación a un primer tramo de la gran galería (salas 25 y 26), que alberga obras de El Bosco, Patinir, Tiziano, Correggio, Rafael, Juan de Flandes, Veronés, Tintoretto y Guido Reni, por citar tan solo a algunos de los artistas italianos y flamencos de los siglos XVI y XVII aquí representados. Los retratos de Tiziano de los primeros Habsburgo, presididos por el archiconocido retrato ecuestre de Carlos V en Mülhberg, se mantendrán en el corazón de la Galería Central (sala 27) frente a dos de las Furias, encargadas de flanquear el acceso a la Sala XII.

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Acceso a la galería central dentro del recorrido de la exposición Reencuentro en el Museo Nacional del Prado. ( Foto: Parte del Arte)

La reunión por primera vez, desde al menos 1929, de Las Meninas y Las Hilanderas junto a todos los bufones de Velázquez, así como otros retratos y escenas religiosas supondrán, sin duda, uno de los momentos más emocionantes de toda la muestra. La parte final de la Galería (salas 28 y 29) acoge la pintura religiosa y mitológica de Rubens, mostrando además un magnífico guiño a Tiziano a través de su Dánae. Este espacio dota, además, a Las Lanzas de Velázquez de un nuevo contexto mediante su inclusión entre los retratos ecuestres de El duque de Lerma y El cardenal infante don Fernando.

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Dánae recibiendo la lluvia de oro. Tiziano Vecellio, 1560-1565. Museo Nacional del Prado. ( Foto: Museo del Prado)

En las salas del ala norte que flanquean la Galería (salas 8B, 9B y 10B), Ribera y el naturalismo español (junto a nombres fundamentales como Maíno y Zurbarán)  conviven con el europeo (protagonizado por Caravaggio y Latour), al igual que lo hacen Clara Peeters y los bodegonistas españoles coetáneos. Por otro lado, El Greco comparte estancia con Artemisia Gentileschi, pudiendo apreciar la labor de retratistas como Sánchez Coello, Sofonisba Anguissola y Antonio Moro reunida de manera muy orgánica.Bodegón con flores, copa de plata dorada, almendras, frutos secos, dulces, panecillos, vino y jarra de peltre

Bodegón con flores, copa de plata dorada, almendras, frutos secos, dulces, panecillos, vino y jarra de peltre. Clara Peeters, 1611. Museo Nacional del Prado. ( Foto: Museo Nacional del Prado)

La zona sur (sala 16B) acoge la obra de los maestros españoles de la segunda mitad del siglo XVII, con Murillo y Cano como principales protagonistas, a los que acompañan artistas contemporáneos de la escuela francesa, como Claudio de Lorena, y la flamenca, como Anton van Dyck.

Santa Isabel de Portugal

Santa Isabel de Portugal. Francisco de Zurbarán, 1635. Museo Nacional del Prado. ( Foto: Museo Nacional del Prado)

Un verdadero punto de fuga para la Galería Central converge en la sala 32 con La familia de Carlos IV y el 2 y el 3 de mayo de Goya, que se presentan en paredes enfrentadas. El genio aragonés, de quien se muestra también su actividad como retratista (salas 35 y 36), es vinculado a otros artistas del siglo XIX a través de su obra El perro semihundido.

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La familia de Carlos IV. Francisco de Goya, 1800. Museo Nacional del Prado. ( Foto:Museo Nacional del Prado)

NO SON TODAS LAS QUE ESTÁN

     Como las palabras, a veces se dice más con lo que se calla que con lo que se dice. Son, sin duda, muchas las grandes obras que se han tenido que quedar necesariamente fuera de esta muestra. Algunas de las obras maestras excluidas como centro de Reencuentro pueden verse en salas adyacentes, como las Bacanales de Tiziano o la Inmaculada de Tiépolo, despidiendo al espectador a la salida del Museo. Para algunos de los títulos más emblemáticos, como El jardín de las Delicias de El Bosco o la Judit de Rembrandt, se deberá esperar hasta mediados de septiembre, cuando se despida esta muestra y se regrese, según los planos previstos, a esa “nueva normalidad” también en el Prado…

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Tríptico de El Jardín de las delicias. Jheronimus van Aken, El Bosco, 1490-1500. Museo Nacional del Prado ( Foto: Museo Nacional del Prado)

En Parte del Arte estamos deseando pisar de nuevo contigo estas salas y las de todos los museos de Madrid y por ello estamos diseñando interesantes experiencias y propuestas para que nuestro regreso sea seguro. Si no te lo quieres perder suscríbete a nuestra nesletter y te avisaremos por correo de todas las novedades. Además, en nuestras Redes Sociales Facebook, TwitterInstagram  y Youtube también estaremos compartiendo contenido e información sobre todos nuestros próximos pasos.

¡Nos vemos en las redes! ¡Y muy pronto en los museos!