LA VIDA COTIDIANA EN LA HISPANIA ROMANA

¡Bienvenidos a BaluArte! Llega la primavera, el buen tiempo…y Parte del Arte empieza a salir de Madrid para ofreceros los últimos viajes culturales del curso. Ya queda muy poquito para nuestra próxima salida: Mérida Monumental, los próximos 1 y 2 de abril. Recorreremos sus calles, llenas de antiguos testimonios de su rica historia y conoceremos sus grandes monumentos y realizaremos una visita guiada al Museo de Arte Romano.

Para ir calentando motores, hoy os hablamos de cómo era la vida cotidiana de las personas que vivieron en la Hispania Romana ¿Nos acompañas? 

UNA HOGAR PARA COMPARTIR CON LA FAMILIA

El concepto de familia en la Hispania romana es mucho más amplio que el actual, ya que englobaba a personas como los siervos y los esclavos. Dentro de la estructura familiar la figura esencial es la del hombre que ejerce de pater familiae, es el hombre romano que no depende de nadie y de quien dependen los demás miembros. Es el encargado de formar la familia y tiene la patria potestas que le permitía disponer de la vida de cualquier miembro familiar, venderle como esclavo, e incluso darle muerte.Como jefe de la familia es también sacerdote de la religión familiar y juez entre los conflictos entre familiares, aunque para esto último puede contar con el consejo y asesoramiento familiar.

La vida de las familias romanas se desarrollaba dentro de la vivienda. A diferencia de los griegos los romanos le dieron una gran importancia a la vida doméstica. En ella la mujer tiene un papel de cooperadora del hombre, se sienta a su lado en los banquetes, comparte con él la autoridad sobre los hijos y criados y participa de la dignidad de su marido en la vida pública, pero siempre desde una posición discreta, no pudiendo ejercer cargos importantes dentro de la vida pública ni ninguna actividad política, científica o artística.

Existían diferentes tipos de viviendas en la hispania romana:

Insulae: Eran los edificios donde vivían las personas de escala social más baja. Eran apartametos donde la vivienda en muchos casos quedaba reducida a una sola habitación multiuso. Vitrubio, el gran arquitecto del mundo romano, decía que estas insulae se construían muy deprisa, con materiales de muy mala calidad y que por ello estaban expuestas a hundimientos e incendios.

La Domus, es la vivienda romana por execelencia. Es una vivienda ocupada por un solo propietario y su familia, y normalmente solo tiene un piso. El tamaño varía en función del poder económico, los gustos y los intereses del propietario. Sus partes están perfectamente definidas según el uso de cada habitación, es una vivienda completamente desarrollada

Por último están la Villae, las viviendas en zonas rurales. Reciben diferentes nombres según su uso según ( villae rusticae, si están dedicadas a las labores agrícolas y ganaderas y villae urbanae si están dedicadas al disfrute y descanso del propietario y su familia) Estas viviendas eran las más desarrolladas y decoradas, con hermosas pinturas murales y espectaculares mosaicos, muchos de ellos conservados hasta nuestros días. Era el tipo de vivienda al que aspiraba todo ciudadano romano.

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Recreación de una Insulae romana

UNA SOCIEDAD JERARQUIZADA

Evidentemente el tipo de vivienda dependía de la clase social. La ciudad romana es el reflejo de una sociedad profundamente jerarquizada.

En lo más alto de la sociedad se encontraban las denominadas ordines (órdenes) y eran tres: Había ordo senatoralis, el ordo equester y el ordo decurionalis. Tenían los derechos propios de la ciudadanía romana pero algunas responsabilidades con la comunidad. La pertenencia a estas órdenes era de carácter hereditario, pero tenían que tener un mínimo poder económico y tenían su propia indumentaria símbolos distintivos.

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Mujer con stola, típica vestimenta de la mujer romana

Después de los miembros de las órdenes está el grupo más numeroso de la ciudadanía romana, los habitantes libres que no eran ciudadanos romanos. Este grupo tenía derechos civiles pero no políticos. La vía de promoción social más viable(para aquellos que tenían posibilidades económicas) era enrolarse en el ejército. Los trabajadores hispanorromanos que tenía bajos ingresos vivían en barrios de obreros y se reunían, generalmente, por oficios. Dentro de estos gremios había una absoluta jerarquización y poseían una diosa que les amparaba, un concepto muy similar al nuestro de “patrona”. Los obreros se dedicaban a actividades muy variadas: obreros relacionados con la construcción de viviendas, obras públicas y vías de comunicación, profesionales cuya labor era muy similar a la de los actuales bomberos, agricultores, mercaderes y comerciantes…pero los más numerosos de todo el imperio eran los campesinos. Estaban bastante aislados de casi todas las innovaciones romanas, aunque aprendían a leer y escribir latín y griego. A dedicarse a las actividades agrícolas se encontraban general mente lejos de las urbes, por lo que fueron un sector de la población que quedó en gran medida relegado de la romanización de la Península.

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Recreación de una ciudad portuaria romana, en la que se pueden ver a los mercaderes

APRENDER Y RELAJARSE- Educación y disfrute

La cultura fue uno de los instrumentos fundamentales de la romanización,empezando por la unificación de la lengua, que encontró en el latín la perfecta solución para la comunicación con todos los pueblos conquistados. No obstante, las zonas menos romanizadas continuaban usando su idioma prerromano.

También se desarrolló un complejo sistema educativo, con varias etapas perfectamente diferenciadas y la posibilidad de escoger entre educación pública o privada.

En la primera etapa se enseñaba a leer y a escribir tanto latín como griego. En la segunda aprendían el Trivium (Gramática, Retórica y Dialéctica) y el Quadrivium (Aritmética, Geometría, Música y Astronomía). Se formaron grandes bibliotecas en los puntos importantes del Imperio que tomaron como modelo la de Alenjadría.

Otro de los aspectos fundamentales de la cultura romana es el ocio, al que se concedía una gran importancia.

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Recreación Biblioteca de Alejandría

Dentro de las formas de ocio tenía una especial importancia el Teatro, en el que se representaban tragedias y comedias tanto griegas como romanas. Es uno de los lugares en los que más se puede apreciar la jerarquización de la sociedad, ya que su graderío estaba dividido en zonas diferentes según la importancia social de los espectadores. Los espectáculos teatrales tuvieron en Roma mejor aceptación que en la Antigua Grecia. El primitivo carácter religioso que tuvo entre los helenos ha desaparecido totalmente entre los romanos; se trata de un espectáculo totalmente profano.

Por su parte, el circo también fue otro de los focos de atención de la cultura romana. En él tenían lugar espectáculos destinados a un público menos refinado que el del teatro: exhibiciones de jinetes con acrobacias, o carreras de dos (bigas), tres (trigas), cuatro (cuadrigas) o más caballos, todo ello con una entrada espectacular precedida por el sonido de las trompetas. Las carreras empezaban con el lanzamiento del pañuelo blanco, este gesto era hecho por el organizador del evento, bajo él, en la arena, se situaban los jinetes con sus caballos y delante de ellos se situaba una cuerda atada a piezas de mármol para marcar la salida, cada uno de los equipos eran llamados factio, estos estaban diferenciados por un color para que el público hiciera sus apuestas a la cuadriga vencedora.

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Teatro Romano de Mérida

Pero si Roma se caracteriza por un espectáculo es sin duda por el de las luchas de los gladiadores, que tenían lugar en el Anfiteatro. En sus orígenes, las luchas de gladiadores tuvieron un carácter religioso, pero a partir del siglo I a. C., estas luchas rituales se convierten en un espectáculo público que no tardó en difundirse por todo el Imperio y cuya función pasó a ser social y política. El espectáculo comenzaba con el desfile de gladiadores, y tras el saludo al emperador u organizador, se formaban mediante sorteo las parejas que debían enfrentarse. El editor (muneris) o patrocinador decidía el destino del vencido atendiendo a la opinión del público, si había sido valiente, los espectadores gritaban “mitte” (sálvalo), pero si su comportamiento no les había gustado lo condenaban a muerte gritando “iúgula” (degüéllalo), en cuyo caso el vencedor hundía su arma en dirección al corazón para darle una muerte rápida.

En el anfiteatro se celebraban también otros espectáculos, como la lucha de fieras, que podía desarrollarse de diferentes formas: unas veces se exhibían sólo fieras, otras luchaban entre sí, y frecuentemente contra hombres. También se simulaban en el anfiteatro auténticas cacerías de animales salvajes donde se realizaban grandes escenificaciones y decorados.

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Mosaico con lucha de Gladiadores ( Museo Arqueológico Nacional)

UNA TÍMIDA DEMOCRACIA. La participación ciudadana

Los ciudadanos romanos en Hispania sólo podían escoger a sus representantes municipales. Para poder presentarse a los comicios había que cumplir una serie de requisitos: ser hombre libre, tener una edad mínima de unos 25 años, haber cubierto los anteriores escalafones de la carrera honorífica y no haber incurrido en ninguna de las causas de inhabilitación. También había que poseer una fortuna personal, ya que debían de responder con su dinero a los problemas económicos que surgieran durante su mandato. La campaña electoral duraba 27 días, periodo en el cual se escogía a los 6 gobernantes municipales: dos duunviros, dos ediles y dos cuestores.

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Recreación de la Antigua Roma

Toda esta cultura y costumbres, base de nuestra civilización ha quedado plasmada a través de numerosos objetos artísticos y cotidianos que suponen verdaderos tesoros de la historia y que se albergan en importantes instituciones museísticas. Uno de los mejores ejemplos es el Museo Arqueológico Nacional (Madrid) , que acaba de cumplir 150 años de historia, y que conserva entre sus colecciones importantes piezas del legado hispanorromano cumpliendo así una labor esencial de difusión del conocimiento de nuestra cultura. Un museo que para Parte del Arte es un punto de referencia fundamental. ¡Feliz cumpleaños!

Esther Arce Bayón