ISABEL DE FARNESIO: UNA MUJER DE ARMAS TOMAR

Desde finales del año pasado en Parte del Arte hemos estado realizando actividades culturales para conmemorar una de las efemérides más importantes de 2016: el tercer centenario del nacimiento de Carlos III, “el mejor alcalde de Madrid”. Desde una ruta por las transformaciones urbanas mas importantes de Madrid hasta las últimas visitas guiadas a las exposiciones temporales que han realizado algunas instituciones como el Museo Arqueológico Nacional y la Real Academia.

Hoy en BaluArte os queremos hablar de otro personaje muy importante en esta época de la Ilustración, su madre Isabel de Farnesio, una mujer con mucho carácter a la que queremos recordar por su relevancia en nuestra historia. ¿Nos acompañas?

BELLA Y CULTA: La formación de Isabel de Farnesio

Nació en la ciudad italiana de Parma el 25 de octubre de 1692, fruto del matrimonio de Eduardo de Farnesio (heredero al ducado de Parma) y Dorotea Sofía de Neoburgo. Su padre falleció cuando ella tenía un año y su tutela pasó a su abuelo y posteriormente a su tío Francisco, duque de Parma, que terminó convirtiéndose en su padrastro al casarse con su madre. El ambiente en el que creció no podía ser más lujoso pero Isabel no constituía el prototipo de dama de vida relajada, sino que tuvo a los mejores preceptores del momento que le enseñaron geografía, historia, gramática, retórica, y llegó a dominar siete idiomas. La música, la danza y la formación artística también estuvieron presentes: aprendió a tocar el clavicordio y también a bailar y a pintar. Debido a esta formación se terminaría convirtiendo en una mujer aficionada a la lectura (tuvo una gran colección de libros) y una importante mecenas de artistas.

A pesar de que era una mujer de rasgos bellos y bonita figura, de pequeña padeció viruela y como consecuencia le quedaron unas imborrables marcas en la cara que sin duda afearon su rostro, tal y como se puede apreciar en algunos de sus retratos.

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Miguel Jacinto Meléndez. Isabel de Farnesio como protectora de la Real Biblioteca Pública. 1727. Biblioteca Nacional. Madrid.

FRÍA Y MANIPULADORA: Isabel toma las riendas de la corona

Si por algo se recuerda a Isabel de Farnesio es sin duda por su carácter fuerte, dominante calculador, y por sus innumerables supersticiones. Se convirtió en la segunda esposa de Felipe V, que había enviudado de Maria Gabriela de Saboya y ya tenía dos hijos varones. Los allegados al monarca creyeron que debía volver a casarse pronto tras la muerte de su esposa porque además de ser muy joven (tenía solo 30 años) era una persona muy activa sexualmente y a la vez muy temerosa de Dios, por lo que sufría muchos remordimientos tras actos sexuales extra-matrimoniales. El volver a casarse supondría una gran tranquilidad para él, ya que sus relaciones serían legítimas a los ojos de Dios. Tanto la princesa de Ursinos (que en estos momentos ejercía como Primer Ministro y tenía un gran poder en la Corte) como el cardenal Alberoni (arzobispo de Málaga) se encargaron de esta misión. El cardenal enseguida le propuso a Isabel de Farnesio, definiéndola con estas palabras:

una princesa sumisa, obediente, sin deseos de mando, a la que no le gusta mezclarse en los negocios de la nación ni en las intrigas que rodean el trono…, es una buena muchacha, regordeta, saludable y bien alimentada… acostumbrada a no escuchar otra cosa que no se refiera a la costura y el bordado”.

La princesa de Ursinos, al leer esta descripción supuso que la futura reina no iba a suponer una amenaza para su poder y apoyó la propuesta sin saber que la personalidad de Isabel resultaría todo lo contrario a las palabras de Alberoni.

El matrimonio se estableció por poderes a mediados de diciembre y en Navidad Isabel se trasaladó a Guadalajara donde su futuro esposo la esperaba para ratificar el matrimonio y consumarlo. Desde el primer momento Isabel hizo valerse como reina y utilizar sus armas para conseguir sus propósitos. La primera afectada por los intereses de la nueva reina fue precisamente la pricesa de Ursinos, que fue expulsada poco antes de la boda por orden de Isabel.

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Isabel de Farnesio ordenando la expulsión de la princesa de Ursinos. BNE (Oronoz)

También jugó un importante papel en la política española, lo que le granjeó tempranamente el cariño del pueblo, ya que entre sus proezas se encontraba la eliminación del denominado partido francés, instalado sólidamente en la Corte, aunque la decepción llegaría pronto, ya que en los puestos vacantes instaló a italianos y no españoles, lo que no gustó en absoluto al pueblo.

Su marido pasaba largas temporadas deprimido, encerrado y descuidando tanto su higiene personal como las labores de gobierno, por lo que ella asumió el mando en muchas ocasiones, utilizando todas los recursos posibles para conseguir sus objetivos. Utilizó muy hábilmente el gran poder de influencia sobre su marido, que tenía ciertas debilidades. El propio Alberoni afirmó que las dos debilidades del rey eran el sexo y la religión y que por ello solo necesitaba “un reclinatorio y una mujer”. Ella siempre le complacía. Según las palabras del embajador francés Saint-Aignon “el monarca se está destruyendo visiblemente a causa de la utilización excesiva de la reina. Está completamente agotado”.

Como aristócrata italiana que era, sus políticas se centraron en recuperar territorios italianos y por ello ese cariño inicial del pueblo desapareció pronto y fue objetivo de durísimas palabras     ( se le llegó a llamar de forma despectiva “la parmesana”, y se decía que era muy poco agraciada y que tenía una gran afición a comer mantequilla y queso parmesano).

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Retrato de Isabel de Farnesio. Miguel Jacinto Meléndez.1718-1722. Museo Nacional del Prado

Dentro de los obstáculos con los que se encontró Isabel de Farnesio para conseguir sus objetivos estaban los hijos de Felipe V con su anterior esposa, Luis y Fernando, por los que siempre sintió una gran aversión y los vio como una amenaza para los intereses de sus propios hijos, entre los que estaba el futuro Carlos III. Tampoco con ellos fue una madre especialmente cariñosa, ya que se centró en el mundo de las intrigas políticas, aunque en parte el objetivo era beneficiarles.

Se le llegó a acusar de haber inoculado la viruela al infante Luis, que reinó muy pocos meses al haber abdicado en su favor su padre en uno de sus episodios depresivos, aunque también sobre Luis ejerció una gran influencia, ya que era muy joven ( tenía 17 años). Quien no se dejó influenciar fue Fernando VI, que la desterró al Palacio de la Granja de San Ildefonso para apartarla de los asuntos de la Corte y de su esposa Bárbara de Braganza, con la que tenía muy mala relación. Volvería posteriormente a la Corte durante el reinado de su hijo Carlos III. Sin embargo, las constantes disputas con su nuera Maria Amalia de Sajonia la alejaron nuevamente de la influencia política, en este caso a Aranjuez, donde pasó sus últimos días.

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Retrato de la Familia de Carlos V. 1743. Van Loo. Museo Nacional del Prado. Fruto del matrimonio con Isabel de Farnesio nacieron siete hijos: Carlos III, Francisco (fallecido al poco de nacer), Mariana Victoria (esposa de José I y reina de Portugal), Felipe ( Duque de Parma), María Teresa (esposa de Luis, Delfín de Francia ), Luis Antonio (Arzobispo de Toledo y cardenal desde 1735 a 1754, cuando abandona la vida eclesiástica, al recibir el Condado de Chinchón) y María Antonia ( esposa de Víctor Amadeo III de Cerdeña)

Dicen que la realidad siempre supera la ficción, y en la figura de Isabel de Farnesio vemos un claro ejemplo de ello. Intrigas, armas de mujer, posibles asesinatos…Muchas son las especulaciones que se han realizado sobre su persona y su vida, pero lo que si es una evidencia es que se trata de uno de los personajes más controvertidos y también decisivos en nuestra historia.

En Parte del Arte seguimos con las visitas guiadas a las exposiciones sobre Carlos III en Madrid, si no te quieres perder más episodios de nuestra historia apúntate a nuestra próxima vista a la exposición “ Carlos III.Proyección Exterior y Científica de un reinado ilustrado” en el Museo Arqueológico Nacional el próximo martes 7 de febrero a las 9,30. Contacta con nosotros en: info@partedelarte.com o en el 645438576. Te esperamos.

Esther Arce Bayón